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viernes, 5 de octubre de 2012

medina del campo


Historia de Medina del Campo

Los primeros datos recogidos en torno a los primitivos asentamientos humanos se refieren a yacimientos hallados en los alrededores del actual emplazamiento de la fortaleza de La Mota, y son de la Edad del Hierro (siglos VII-V a.C.). Ya en la segunda mitad del siglo XI La Mota se configura como un enclave de población permanente situado en una encrucijada de caminos, hecho que será una constante fundamental en el devenir histórico de Medina. A través de la construcción sucesiva de tres recintos amurallados y caminos naturales, se va articulando un entramado urbano estable, abrazando un territorio que prácticamente coincide con en que actualmente ocupa la Villa.

Durante los siglos XV y XVI, Medina del Campo alcanza su época dorada; además de conocer la mayor expansión territorial de su historia, cobra un protagonismo notorio en el gobierno del reino. Don Fernando de Antequera y sobre todo los Reyes Católicos la favorecen continuamente haciendo de ella un lugar altamente urbanizado para la época, con las ferias como auténtico motor de su progreso. Por entonces, la población se reparte en cinco grandes sectores: el central, foro mercantil y escenario de las ferias; el "aristocrático", el más occidental, que agrupa numerosos edificios monumentales, ya fueren conventos, parroquias o grandes casonas palaciegas; los arrabales extramuros, barrios situados fuera del tercer cordón amurallado; el situado en la parte septentrional, en la margen derecha del río Zapardiel, seguramente el más extenso de todos, y el enclavado en el cerro de la Mota y sus inmediaciones, en franco declive, que ya conoce el comienzo de su despoblación definitiva. Por este tiempo, Medina cuenta con una población cercana a los 20.000 habitantes, número muy elevado en esa época, y lo que es más importante, con un nivel económico y de productividad muy superior al de otras ciudades castellanas.

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